Microcentro y San Nicolás: el centro de oficinas, bancos y teatros. Acá están el Obelisco, la Avenida Corrientes con sus pizzerías y librerías, el Teatro Colón y la peatonal Florida. De día es intenso; de noche la vida se concentra en Corrientes.
Recoleta: el barrio de estilo francés, con palacios, plazas amplias, el Cementerio de la Recoleta y el Museo Nacional de Bellas Artes. Es elegante, tranquilo y muy cómodo para caminar.
Palermo: el más grande de la ciudad. Palermo Soho y Palermo Hollywood concentran restaurantes, bares, diseño y vida nocturna; Palermo Chico y los Bosques suman museos, parques, el Rosedal y el Jardín Japonés.
Villa Crespo: vecino de Palermo, más barrial y más económico, con outlets de ropa sobre la calle Aguirre y una escena gastronómica que crece cada año.
San Telmo: el casco antiguo, con calles empedradas, casonas, anticuarios y bodegones. El domingo, la feria de la calle Defensa lo llena de puestos y música.
La Boca: el barrio del puerto viejo, los conventillos de chapa pintada y la cancha de Boca Juniors. Caminito es su postal; conviene recorrerlo de día.
Puerto Madero: los antiguos depósitos del puerto convertidos en restaurantes y oficinas, junto a los diques. Es el barrio más nuevo, ideal para caminar al atardecer y entrar a la Reserva Ecológica.
Belgrano: residencial y arbolado, con las Barrancas, la calle Cabildo para compras y el Barrio Chino sobre Arribeños.
Almagro: barrio de clase media, con teatros independientes, milongas y bares tradicionales. Es una buena forma de ver la Buenos Aires cotidiana, lejos del circuito turístico.